en el desierto
pierdo mi teclado en la fantasía
de una ciudd fantasma que nada me entrego
y enloquezco de amor.
en la ciudad del pecado me encuentro con jesús
que me ofrece el oro y el moro
para que no peque,
pero no vale la pena ser un santo
si voy a morir y el cielo es solamente otra sucursal de Falabella.
los granos e transforman en algoritmos depués de nuestra muerte peronal
y yo sigo aquí buscando una excusa para poder seguir tecleando las vidas de otra personas
y crear mundos diferentes.
y jesus a mi derecha me obliga a no pecar, por siempre
pero yo soy un simple bastardo sin gloria.
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